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IDENTIFICANDO MI VIACRUCIS: REFLEXIONANDO JUNTOS SOBRE QUÉ NECESITO CAMBIAR

 

PARROQUIA SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, LICEY AL MEDIO

Comisión Parroquial de Pastoral Juvenil, Jóvenes Llamas de Esperanza


Valor del mes: Conversión Bautismal

Lema del mes: «Han sido lavados, santificados» (1 Cor 6,11)


 

En el viacrucis meditamos juntos el sacrificio de Jesús

Objetivo: Acompañar a los jóvenes en una meditación guiada sobre su vida a la luz de las estaciones del viacrucis para prepararlos interiormente para vivir la Pascua.

Preámbulo:

Como comunidad de fe hemos recorrido juntos la Cuaresma. Hemos orado, y fuimos solidarios a través de la donación de prendas de vestir, como nos propuso el tema de la semana pasada. También hemos acompañado a Jesús en la participación litúrgica durante estos días… O por lo menos, a eso hemos sido invitados.

Hoy, tendremos una nueva experiencia de fe y de discernimiento. Realizaremos un viacrucis interior, reflexionando juntos, como hermanos el camino a la Cruz de nuestro Redentor al tiempo de examinarnos a nosotros mismos. Iniciemos este encuentro con fe y esperanza.

Nota: La propuesta es que los jóvenes realicen el viacrucis, ya sea al interior del templo o salgan a la calle y realicen las estaciones. Quienes vayan a llevar ropas a la Pastoral del Centro Parroquial pueden participar de la actividad con ellos.

Oremos juntos:

Amado Jesús, hoy, al caminar contigo, queremos contemplar en tu cruz todo tu amor, tu bondad y misericordia. Ayúdanos a avanzar al encuentro contigo con fe, amor y esperanza.

Amén.

Nota: Cada estación acompañarla con un canto cuaresmal.


Primera estación: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

Lectura del santo evangelio según San Mateo 27, 22

Pilato les preguntó: «¿y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?» Contestaron todos: «¡que lo crucifiquen!»

Palabra del Señor

Reflexión

Pongámonos en el lugar de Jesús. Él que es el camino, la verdad y la vida es condenado a morir por la misma gente a la que anunció el amor de Dios. La misma multitud que le habló con sinceridad y le mostró misericordia hoy lo condena. Él, que es la Vida… se prepara para morir por nosotros.

¿Y nosotros… estamos dispuestos a vivir para él? ¿Estamos dispuestos a dejar nuestro orgullo de lado para que Jesús ilumine por nosotros? ¿O somos esa multitud que grita, porque ya no nos es útil: ¡Crucifícalo!

Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión.

 

Segunda estación: JESÚS CARGA CON SU CRUZ

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

Reflexión

Nuestro Señor es humillado para salvarnos. ¿Con qué cruz estamos cargando nosotros? ¿Con la cruz del orgullo o con la del bullying? ¿Con la cruz de la falta de fe o con la falta de comprensión de quienes más amamos?

Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión

Tercera estación: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

Reflexión

¿Cuántas veces hemos caído? ¿En cuántas ocasiones hemos sido causa de que otros caigan? Jesús cae por el peso de su cruz «porque él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores» (Isaias 53, 4), pero ¿qué haremos para no caer por el peso de nuestras debilidades? ¿Qué haremos para fortalecernos en el amor de Cristo que cae por amor a nosotros?

Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión

Cuarta estación: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

Reflexión

María es la madre buena y amorosa que ve el dolor de su hijo y lo acompaña. ¿Cómo es nuestra relación con nuestros padres? ¿Aceptamos con amor sus abrazos y respetamos sus correcciones? ¿O nos dejamos cegar por una falsa autosuficiencia? En nuestro viacrucis diario, ¿qué lugar permitimos que ocupen nuestros padres? ¿Simple espectadores o compañeros de camino que pueden guiarnos?

Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión

Quinta estación: EL CIRINEO AYUDA A JESÚS

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

Reflexión

Si Jesús, siendo Dios necesitó ayuda en su momento más doloroso, ¿por qué nosotros que somos tan frágiles nos dejamos engañar de la autosuficiencia?

Identifiquemos en nuestras vidas, en medio de nuestros dolores y angustias en quién podemos confiar para que sea nuestro Cirineo.

Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión

Canción: Mi Cirineo



Sexta estación: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

Reflexión

Contemplemos a Jesús. Su amor por nosotros se refleja en el sufrimiento que padeció. Una mujer lo vio y se apiadó, tuvo misericordia. Cada persona que sufre es reflejo del Cristo sufriente en el viacrucis, ¿somos la Verónica que enjuga su rostro o nos convertimos en los guardias que lo siguen golpeando sin piedad?

Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión

Séptima estación: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

Reflexión

Jesús vuelve a caer por el peso de nuestros pecados. Cae una vez más, por el dolor de lo que había sufrido. Cae de nuevo, por el cansancio, por los golpes, por la angustia.

¿Y nuestras caídas que las provocan? ¿Caemos en la tentación porque no oramos? ¿Caemos en el orgullo porque no somos capaces de mirar más allá de nosotros mismos? ¿Caemos en la depresión porque no nos disponemos a confiar en Dios?

Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión

Octava estación: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo

Reflexión

El amor de Dios nos trasciende en todos los sentidos. Meditemos en esta estación:

Cristo, el que está muriendo, consuela a quienes lloran por él. Eso es misericordia: Poner el corazón en la miseria del otro. ¿Y nosotros somos capaces de mostrarnos misericordiosos a pesar de nuestro propio dolor?

Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión

Novena estación: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo

Reflexión

¡El todopoderoso vuelve a caer! Su última caída es signo de su entrega radical por amor a nosotros. ¿Y nosotros? ¿Somos capaces de ser misericordiosos con los que caen? ¿Miramos con misericordia a nuestros padres cuando fallan? ¿Y nosotros? ¿Somos capaces de reconocer que podemos caer, sin querer, por el peso de la vida, de la tristeza o de las tentaciones? Pidamos a Jesús que nos levante al caer y nos fortalezca siempre.

Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión

 

Décima estación: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo

Reflexión

Cristo es despojado de todo. Sus verdugos humillan al extremo al todopoderoso y él, por amor, lo permite. La Cuaresma nos invita a desapegarnos de lo material para aferrarnos a Dios.

Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión

Undécima estación: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo

Reflexión

En la Cruz, por amor a nosotros, se entrega Cristo. Es clavado con crueldad para rescatarnos del pecado. Es humillado hasta el extremo para darnos la salvación.

Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión

Duodécima estación: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo

Reflexión

Muere, la vida, muere. La Palabra que se hizo carne para habitar entre nosotros muere por amor. La Luz muere, para rescatarnos del pecado e iluminarnos con su resurrección.

¿Qué nos enseña Jesús con su muerte en la Cruz redentora? Que a veces es necesario morir a nosotros mismos y a nuestros orgullos para alcanzar un propósito mayor.

Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión

Decimotercera estación: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ Y ENTREGADO A SU MADRE

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo

Reflexión

¿Te imaginas estar ahí con María y contemplar a Cristo sin vida? ¡Imagínalo! ¡Eso es entrega! ¡Eso es amor!

Escuchemos la siguiente canción: El diario de María: 


Padre Nuestro y Ave María

R./ Llevemos animosos la cruz abrazada, sigamos sus pisadas con llanto y compasión

Decimocuarta estación: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

R./ Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu santa Cruz redimiste al mundo

Reflexión

El silencio del sepulcro nos prepara para vivir la Pascua. Cristo, nuestro Señor, que escuchó la voz del Padre que le decía «mi Hijo amado», Jesucristo, nuestro redentor, que proclamó salvación, misericordia, esperanza y libertad, está en la tumba, en el silencio…

Actividad práctica

Hagamos ahora silencio interior y exterior para comprender qué nos quiere enseñar el Señor, con este viacrucis y confrontemos por medio de él nuestra realidad y todo lo que necesitamos para ser mejores seres humanos.

Luego, en un sticker escribiremos cómo nos sentimos al vivir esta experiencia y lo colocaremos a los pies de la cruz mientras la contemplamos.

Canción: Nadie te ama como yo 

 



Oración final

Señor nuestro, Jesucristo, gracias por darnos la oportunidad de recorrer contigo el camino de la cruz.

Renuévanos interiormente en este día, para poder ser signos de tu misericordia en la vida de los demás. Ayúdanos hoy, y cada día de nuestras vidas, a ser signos y reflejos de esperanza en medio de la sociedad. Rescátanos de la indiferencia y la banalidad y danos siempre un corazón semejante al tuyo.

Amén


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