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NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA, MODELO DE SANTIDAD

 


PARROQUIA SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, LICEY AL MEDIO
Comisión Parroquial de Pastoral Juvenil, Jóvenes Llamas de Esperanza


Valor del mes: María modelo para el bautizado
Lema del mes: «El Espíritu Santo Vendrá sobre ti» (Lc 1, 35) 



La Altagracia, modelo de santidad





 

Objetivo: Mostrar a los jóvenes que integran las comunidades juveniles a María —en la advocación de Nuestra Señora de la Altagracia— como modelo de santidad para los bautizados.

 

Preámbulo

María posee la más alta gracia: Ser la madre de Dios. El mismo Espíritu Santo se la otorgó cuando vino sobre ella para que concibiera en su vientre a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad (Cf. Lc 1, 35).

Esa gracia tan alta fue dada por Dios porque María, esa jovencita humilde de Nazareth, «era bendita entre las mujeres» (Lc 1, 42) al recibir con humildad la solicitud de su Creador, a través de su escucha atenta de las palabras del Ángel que la visitó aquel día de la Anunciación. Hoy nos introduciremos en el misterio y comprenderemos por qué María es la llena de gracia (Lc 1, 28).

Oración inicial

Santa María, Madre del Hijo muy amado del Padre Celestial, tú que eres la llena de gracia, a ti acudimos agradecidos por decirle que sí al Señor y llenarnos de la gracia de tenerte a ti como modelo de fe y santidad.

A ti, que rogaste a tu amadísimo hijo que le supliera el vino que les hacía falta a los recién casados de Caná, te rogamos hoy con humildad que intercedas por nosotros para aprender a escuchar la voz de Dios, para tener un corazón dispuesto como el tuyo y para poder decir sí en todo momento a la voluntad de Dios en nuestras vidas.

Ponemos en tus manos, para que lleves a los pies de Jesús, nuestras intenciones, personales y comunitarias, para que, por tu amorosa intercesión logremos ser más dignos servidores del Señor.

Amén

 

INTRODUCCIÓN

¿Te imaginas estar en tu casa haciendo oficios (después de que tu mamá se pasó el día entero diciendo que hagas algo) y se te aparezca de rodillas un ángel y te salude como a una reina? Apuesto a que te asustas al verlo… ¿Tú sabes quién no se asustó? María, la mamá de Jesús. El texto dice que ella se sorprendió por el saludo del ángel, no por verlo. Pues, ella era una jovencita de oración.

Ella escuchó al ángel y quiso conocer qué significaba aquel saludo, el mensajero le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios». (Lc 1, 30) ¿Cómo encontró gracia? El texto no lo dice explícitamente, pero se sobreentiende: Ella vivía en santidad.

En este día nos veremos en el espejo de la Virgen de la Altagracia, nos miraremos en el reflejo de su santidad, para ver cómo podemos vivir esa gracia, a través de su ejemplo.

Preguntas de reflexión

¿Qué entiendes tú de la expresión: Altagracia?

¿Por qué «vivir en santidad» es la más alta gracia que obtuvo María?

¿Sabes por qué María se sorprendió con el saludo del ángel y no solo con su presencia?

Ahora, escuchemos una canción para acompañar la reflexión… Y a la alegría: Se titula: María tú



Un «sí» que genera santidad

La firmeza de convicción genera santidad. El sí de María lo testifica. Ella estuvo dispuesta a aceptar el proyecto de Dios en su vida y asumió con todo su ser la invitación del Padre Celestial de ser la Madre de su Hijo muy amado, por la acción del Espíritu Santo que vino sobre ella.

A través de las Sagradas Escrituras veremos esta conversación de María con el ángel Gabriel y descubriremos cómo nosotros podemos vivir, a la luz del evangelio y con el ejemplo de María esa santidad que necesita nuestro mundo hoy.

A la luz de la Palabra

La llena de gracia, modelo de santidad, Lucas1, 26-38

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

 

Palabra del Señor


Cada detallito de este evangelio es enriquecedor. Desmenucémoslo.

 

·       Al sexto mes Dios volvió enviar al ángel Gabriel: ¿Al sexto mes de qué? ¡Oh, de otro anuncio! Seis meses antes, Gabriel había visitado a Zacarias, el esposo de Isabel. Un sacerdote anciano que estaba casado con una señora estéril que pedían a Dios un hijo y Dios, en su vejez escuchó su clamor.

·       Lo envió a Galilea, a un pueblito llamado Nazaret: María no vivía en una gran ciudad. No vivía cerca de un gran centro religioso como Higüey o el Santo Cerro, vivía en «las afueras», «en las periferias existenciales». Allí la salió a buscar Dios. Allí la eligió Dios.

·       Lo envió donde una joven virgen llamada María, desposada con José, quien era descendiente de David: La jovencita María se iba a casar con un miembro de la dinastía de la que se había profetizado que vendría el Mesías. Allí, en esa casita de Nazaret, Dios comunicó que el Mesías anunciado ya iba a nacer, ¿cómo lo hizo?

·       El saludo del ángel: Gabriel, «el mensajero de Dios», al ver a María la saludó como se saludaba a la realeza en la época: se postró. Por eso María discurría en su mente: «¿qué saludo es este?» No se sorprendió de la presencia del ángel. Su sorpresa fueron las palabras y el gesto: «Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo», nos indica el texto. Esas palabras que despertaron su asombro: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Es la alegría del que espera al Mesías. Ese llena de gracia, se traduce al esplendor de la gracia, a la mayor de las gracias. A la gracia sin límites que solo comunica el amor de Dios, que está con ella.

·       ¡No temas!: Al ver la reacción de María, el ángel le dice que «no tema». Que en su pequeñez, que en su humildad, que en su fragilidad, Dios la había escogido. Que ella disfrutaba de una gracia inusual delante de su Señor. Iba a concebir un hijo ¡Y no a cualquier hijo, al Hijo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad!

·       La respuesta a las dudas: María sintió una gran curiosidad: el cómo. ¿Cómo sucederá siendo virgen? El ángel sin dudar le dijo: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti» Dios mismo te cubrirá con su sombra y te dará la gracia, le puso el ejemplo del poder de Dios comunicándole lo que sucedía en la casa de Isabel, su prima y le reiteró lo que ella sabía: «Para Dios no hay nada imposible».

·       El «sí»: María, con convicción firme, al saberse escogida por Dios no pregonó su gracia especial, al contrario, respondió con humildad: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Su respuesta demuestra fe, firmeza, confianza, amor. Ella dijo que sí a la propuesta de Dios porque comprendía que para él no había nada imposible. Respondió que sí, que se hiciera la voluntad de Dios porque entendía que su propósito siempre es mayor que el nuestro.

 

Preguntas para interiorizar lo expuesto

 

¿Has orado para descubrir el propósito de Dios en tu vida?

 

¿Qué tan dispuesto estás en cumplir la voluntad de Dios ante esos retos que él te encomienda?

 

De la actitud de María, ¿qué es lo que más te llama la atención?

 

 

 

 

 

 

 

 

Actividad práctica

 

¡Vamo` al drama!

 

Se dividirán en tres equipos y van a escenificar los siguientes textos bíblicos:

 

1.    Lucas 1, 5-25 (El ángel Gabriel y Zacarías)

 

2.    Lucas 1, 39-45 (La visita de María a Isabel)

 

3.    ¿Cómo sería el anuncio del ángel a María si fuera hoy en Licey?

 

Recapitulemos

 

María es modelo de santidad porque estuvo dispuesta a cumplir con el llamado de Dios. El mismo Padre Celestial la eligió para ser la madre de su Hijo muy amado. Ella no es cualquier mujer, es la llena de gracia, la bendita entre las mujeres, la que proclama con su humildad la grandeza del Señor y ella debe ser ejemplo de fe, santidad y esperanza para cada bautizado.

 

Canción para acompañar la reflexión

 



Oración final

 

Oh, bienaventurada Virgen María, madre amorosa del Salvador y madre de nosotros que peregrinamos en los senderos de esta vida, te pedimos hoy y cada día que camines a nuestro lado, que nos acompañes con tu amor y nos sostengas de las manos para que en cada recorrido de nuestra existencia podamos vivir conforme a la voluntad del Señor.

 

Ayúdanos a crecer en la fe por medio de tu ejemplo y a buscar siempre agradar a Dios como lo hiciste tú.

 

Intercede ante tu Hijo muy amado por nosotros y nuestros proyectos, para que cada propósito que nazca en nuestros corazones se alinee con su voluntad.

 

Amén


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