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¡SOMOS POLVO Y AL POLVO VOLVEREMOS! ¡CÓMO VIVIR LA CUARESMA HOY!

 

PARROQUIA SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, LICEY AL MEDIO

Comisión Parroquial de Pastoral Juvenil, Jóvenes Llamas de Esperanza

Valor del mes: La Identidad

Lema del mes: «Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres» (Jn 8, 32)

Cuaresma es camino de conversión


Objetivo: Presentar a los integrantes de las comunidades juveniles de la parroquia su identidad de miembros de la Iglesia que viven a plenitud el tiempo cuaresmal. Practicando la justicia y las obras de misericordia.

Preámbulo

Somos frágiles. Nuestra vida está llena de fragilidades y solo en el amor de Dios encontramos la fortaleza necesaria para afrontar todas las circunstancias de la vida.

Sin embargo, en el mundo de hoy se nos impulsa a sentirnos autosuficientes y capaces de vencer las adversidades. Con la Cuaresma, la Iglesia, Cuerpo de Cristo, nos invita a retornar a nuestro origen: Dios. Recordándonos de qué estamos constituidos: ¡Somos polvo, somos frágiles… y al polvo volveremos!

Oración inicial

Salmo 51 (50)

Humilde reconocimiento del pecado

3 ¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

4 ¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado!

5 porque yo reconozco mis faltas

y mi pecado está siempre ante mí.

 

6 Contra ti, contra ti solo pequé

e hice lo que es malo a tus ojos.

Por eso, será justa tu sentencia

y tu juicio será irreprochable;

7 yo soy culpable desde que nací;

pecador me concibió mi madre.

8 Tú amas la sinceridad del corazón

y me enseñas la sabiduría en mi interior.

9 Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;

lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

10 Anúnciame el gozo y la alegría:

que se alegren los huesos quebrantados.

11 Aparta tu vista de mis pecados

y borra todas mis culpas.

12 Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,

y renueva la firmeza de mi espíritu.

13 No me arrojes lejos de tu presencia

ni retires de mí tu santo espíritu.

14 Devuélveme la alegría de tu salvación,

que tu espíritu generoso me sostenga:

15 yo enseñaré tu camino a los impíos

y los pecadores volverán a ti.

16 ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,

y mi lengua anunciará tu justicia!

17 Abre mis labios, Señor,

y mi boca proclamará tu alabanza.

18 Los sacrificios no te satisfacen;

si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:

19 mi sacrificio es un espíritu contrito,

tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

20 Trata bien a Sión, Señor, por tu bondad;

reconstruye los muros de Jerusalén.

21 Entonces aceptarás los sacrificios rituales

las oblaciones y los holocaustos

y se ofrecerán novillos en tu altar.

Gloria al Padre…

Introducción

Hemos iniciado, como Iglesia, Pueblo de Dios que peregrina unida en una misma fe y un mismo bautismo —en medio de un mundo arropado por el individualismo—, el trayecto cuaresmal que nos prepara para vivir la alegría de la Pascua.

A través de signos visibles y palpables (como la imposición de las cenizas en la frente) y de acciones concretas como la práctica de la justicia (ayuno, oración y caridad) comenzamos este recorrido que nos fortalece desde el reconocimiento de nuestras debilidades.

Que nos acrecienta por medio de asumir nuestra fragilidad con humildad. Hoy caminaremos el «viacrucis de la humildad» para reconocer la grandeza de Dios y descubrir qué hay en nuestro interior que no nos permite vivir a plenitud nuestra fe.

Preguntas de reflexión

¿Por qué el signo de las cenizas se puede considerar como el símbolo de nuestra identidad transitoria?

¿Por qué es necesario recordar que somos frágiles e imperfectos en medio de una sociedad como la nuestra que promueve la perfección?

¿Cómo nos ayuda la práctica de la justicia y realizar obras de misericordia a encontrarnos con Dios u con nosotros mismos?

Lo que vivimos los católicos en Cuaresma

La Cuaresma no es simplemente «cumplir una tradición» o «hacer un espectáculo externo de piedad». La Cuaresma es la vivencia personal en comunidad de nuestro anhelo de trascendencia, de nuestra necesidad de estar en presencia de Dios.

Es, ante todo, un recordatorio de la gracia bautismal. Que nos recuerda que «debemos morir al pecado para nacer a la vida».

El tiempo cuaresmal es, también, una manifestación de nuestra identidad de Iglesia que camina en sinodalidad. No es solo la vivencia en solitario de la fe. Por el contrario, cada elemento de la Cuaresma nos orienta a la vida en comunidad.

El símbolo de la ceniza en la frente evidencia nuestra penitencia comunitaria. El ayuno colectivo es una invitación a desapegarnos juntos de las cosas pasajeras. La caridad y solidaridad cuando damos limosna es nuestro apoyo al más necesitado.

Nuestra oración personal, desde la humildad nos recuerda que somos frágiles y nos ayuda a reconocer en «el otro» a alguien que también es amado por Dios.

Esto es lo que vivimos. Ese desapego, ese dar y darnos, ese acompañar al otro en el viacrucis de la vida.

A la luz de la Palabra

Una manifestación de nuestro caminar cuaresmal son las prácticas de justicia. Ahora, veremos qué nos enseña Jesús en torno a esta vivencia que nos profundiza en la fe.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuídense de no practicar

su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos, de lo contrario, no

tendrán recompensa con su Padre celestial. Por lo tanto, cuando hagas limosna,

no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las

sinagogas y por las calles para ser honrados por los hombres, les aseguro que

ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu

mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu

Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

Cuando recen, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie

en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean la gente.

Les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a rezar

entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y

tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas que desfiguran

sus rostros para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han

recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate

la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo

escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».”

 Palabra del Señor

Veamos los elementos de este fragmento del evangelio. Jesús dice a sus discípulos: «Cuídense de no practicar su justicia para ser vistos», pero ¿qué significa practicar la justicia? En lenguaje bíblico justicia significa «dar a cada quién lo que le corresponda».

En Cuaresma estamos llamados a eso, a practicar la justicia:

·       Con Dios, por medio de la oración.

·       Con los demás (especialmente con el necesitado), a través de la limosna.

·       Con nosotros mismos, a través del ayuno.

¿Cómo podemos practicar la justicia en el mundo de hoy?

·       Vivamos momentos de desierto y desconexión: Dediquemos diario un momento para soltar las redes sociales y utilicemos ese tiempo para orar. Que sea un auténtico silenciar nuestros celulares o canales externos de comunicación, para interiorizar y escuchar la voz de Dios en tiempo real.

·       Ayunemos del ego: Volvamos al ayuno espiritual. Si vamos a dejar de comer carne también ayunemos de pescados costosos. Pero, principalmente, ayunemos del ego, de la autosuficiencia, del autoengaño de imaginarnos mejor que los demás.

·       Demos: Que nuestra limosna se refleje en nuestro sobre de la Ofrenda Cuaresmal de Caritas que da la parroquia. Pero que no se limite a eso: Demos nuestro tiempo a un anciano que necesita conversar.

Ofrezcamos nuestro tiempo a nuestra comunidad a través de un servicio. Donemos algo que tengamos en casa en buen estado y no lo utilicemos.

 ¡Eso es vivir la Cuaresma y practicar la justicia! ¡Eso es darle a cada quién lo que le toca!

Actividad práctica

«viacrucis de la justicia»

De dos en dos los jóvenes realizarán una lectura por sección de la lectura meditada. Con tres estaciones.

En cada estación dirán:

-       Cómo fortalecerán su vida de oración durante la Cuaresma

-       De qué van a ayunar.

-       Qué tipo de acto solidario realizarán.

Recapitulemos

Somos hijos muy amados de Dios que caminan unidos en la fe dentro de la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo. Juntos como hermanos vivimos la Cuaresma, recordando nuestro origen: Fuimos creados por Dios desde el barro.

Para poder vivir nuestro recorrido cuaresmal debemos tener consciencia plena de nuestra naturaleza, de nuestra fragilidad. Sabiendo que si queremos realizar este trayecto de preparación para celebrar con alegría la Pascua debemos practicar la justicia: Orando, ayunando y ayudando.

Oración final

Misericordioso Señor, en esta Cuaresma, tiempo de gracia, justicia y conversión, quiero pedirte que llenes nuestros corazones de ti.

Acompáñanos en nuestro peregrinar para que nuestras vidas sean un reflejo de tu misericordia.

Fortalece todo nuestro ser a través de la oración. Danos un corazón solidario como el tuyo, para poder darnos a los demás. Llénanos de tu gracia para poder desapegarnos de las cosas pasajeras y unirnos a ti.

Amén. 

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