PARROQUIA
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, LICEY AL MEDIO
Comisión
Parroquial de Pastoral Juvenil, Jóvenes Llamas de Esperanza
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| Como jóvenes creyentes debemos caminar en fe el camino de la conversión cada día |
Valor
del mes: Conversión Bautismal
Lema
del mes: «Han sido lavados, santificados» (1 Cor 6,11)
Objetivo: Brindar
a los jóvenes que integran las comunidades de Pastoral Juvenil un espacio de
oración y reflexión en torno a la conversión, desde la óptica de las vivencias
cuaresmales.
Preámbulo
La Cuaresma nos susurra
en cada recorrido de este camino una frase que nos lleva a la reflexión
inmediatamente: «Conviértete y cree en el evangelio» (Mc 1, 15).
Pero ¿qué es la
conversión realmente? Hoy desmenuzaremos esta frase, para profundizar a fondo
el sentido de este tiempo de gracia.
Oración inicial
Yo pecador
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por
eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a
ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
Amén
Introducción
Seamos sinceros, chicos, ustedes son jóvenes diferentes. Han decidido vivir una experiencia de encuentro con Dios y eso ya es digno de ser admirado.
Pero, este impulso, este deseo de seguir y servir a Jesús no es un producto acabado. Es algo que requiere una decisión consciente de encontrarnos con el Señor cada día.
Hoy, recorreremos este camino y veremos juntos qué dice la Iglesia sobre la conversión y cómo debemos vivirla
para recorrer este camino cada día.
Preguntas para la reflexión
¿Qué significa para ti «convertirte y creer en el evangelio»?
¿Vives en paz? Si tu respuesta es no, ¿qué te roba la paz?
Si
tu respuesta es sí, ¿ayudas a otros a vivir en paz?
La decisión de seguir a Jesús
Seguir a Jesús comienza con una decisión. Decir sí a su invitación nos da la oportunidad de ver la vida desde otra perspectiva. A eso es a lo que llamamos conversión.
El Catecismo de la Iglesia Católica en su numeral 1431 lo plantea de la siguiente manera: «La penitencia interior es una reorientación radical de toda la vida, un retorno, una conversión a Dios con todo nuestro corazón».
Es como cambiar el chip de nuestro orgullo y autosuficiencia y poner en su lugar el de la misericordia y el amor. Es similar a actualizarle el software a nuestra vida. Cambiando el sistema operativo de nuestro proceder para que Cristo mismo guie cada paso que damos.
Pero no es algo que se logra al primer intento. Es un proceso que debe llevarnos a confrontar nuestra realidad. Esto se debe a que como humanos vivimos divididos interiormente.
La Constitución Pastoral Gaudium et Spes trata de explicar esa realidad, en el numeral 13 bajo los siguientes términos: El hombre se encuentra dividido en sí mismo. Por esto, toda la vida humana, la individual y la colectiva, se presenta como una lucha, y por cierto dramática, entre el bien y el mal.
Entonces, ¿qué debemos hacer? Comprometernos con nosotros mismos en hacer el bien y agradar a Dios.
A la luz de la Palabra
Lectura del evangelio de san Lucas 9, 23
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.
Palabra del Señor
Actividad práctica
Un corazón convertido
Cada joven tomará un momento para meditar qué necesita cambiar en su vida. Mientras suena la siguiente canción: Corazón de barro —Alfareros
Luego, en un sticker va a escribir qué necesita cambiar en su vida y anotará cuándo comenzará a implementar dicho cambio y cuando evaluará el cumplimiento. Se lo llevará y lo colocará en un lugar donde lo vea todos los días.
Recapitulemos
Somos hijos muy amados de Dios que necesitamos a diario tomar la decisión de seguirlo. Esa decisión se llama conversión y debemos realizarla con convicción.
Tomando cada día nuestra cruz y estando dispuestos a cambiar nuestros corazones para vivir cada vez más acorde a lo que espera nuestro Padre Celestial de nosotros.
Oración final
Amado Jesús, Señor, Salvador y Redentor nuestro, venimos ante ti con amor en el corazón para agradecer tu misericordia por cada uno de nosotros.
Te
damos gracias infinitas por todas tus muestras de amor, piedad y compasión. Te
suplicamos hoy que nos acompañes amorosamente en este camino de conversión y
que nos concedas la gracia de agradarte en todo momento de nuestras vidas.
Amén

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