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ENCENDAMOS EL FUEGO DEL ESPÍRITU COMPARTIENDO NUESTROS DONES

 

PARROQUIA SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, LICEY AL MEDIO

Comisión Parroquial de Pastoral Juvenil, Jóvenes Llamas de Esperanza


Valor del mes: Trabajo

Lema del mes: «Y todo lo que hagan, háganlo de corazón» (Col 3, 23)

Encendamos el Fuego del Espíritu


Objetivo: Motivar a los jóvenes de las diferentes comunidades juveniles de la parroquia a encender en sus corazones el Fuego del Espíritu Santo compartiendo sus dones y carismas.

Oración inicial

SECUENCIA

Ven Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo,
Padre amoroso del pobre;
don en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si Tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus Siete Dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

 


Introducción

¡El día ha llegado! Estamos reunidos en esta tarde para encender juntos el Fuego del Espíritu y para compartir como comunidad que ora unida, la llama del amor de Dios en todo nuestro municipio.

Nuestros dones y carismas son para encender nuestras comunidades y perfumar con la gracia del Espíritu Santo a toda la parroquia. No es un fuego individual, porque solo se apaga rápido, es un fuego compartido, para que permanezca.

¡Hoy, en esta tarde de Pentecostés, todos unidos, como Comisión Parroquial de Pastoral Juvenil, vamos a encender ese fuego… en sinodalidad, juntos!

Compartir los dones

Chicos, ustedes vinieron a vivir Fuego del Espíritu. Vinieron a mostrar sus talentos individuales y comunitarios. A cantar juntos, a dramatizar juntos, a recitar poesía juntos y danzar. Para hacerlo debieron compartir sus talentos y capacidades. Ese es el motivo por el que estamos aquí: ¡Compartir!

Ustedes están inmersos en una sociedad que promueve el individualismo. A ustedes les toca ser radicales y totalmente diferentes. Les toca compartir. Compartir dones y carismas, compartir talentos y experiencias, compartir vivencias que los enriquezcan. Y eso lo deben vivir ahora. ¿Cómo? Haciéndose comunidad.

Esos dones que compartieron al crear el drama o el baile deben utilizarlos para fortalecer su vivencia en sus capillas y aquí en el centro parroquial.

Pero, hay algo más que deben pedir y compartir: Los siete dones del Espíritu Santo. Cuando estuvimos en el primer día de la Ruta de la Sinodalidad, Milagros nos habló de los «Dones del Espíritu Santo y cómo compartirlos en la vida comunitaria».

A ver, ¿cuáles son esos siete dones que nos regala el Espíritu Santo?

Los siete dones del Espíritu Santo

Con el Día de Pentecostés celebramos con alegría los dones que el Espíritu Santo, «Señor y dador de vida», nos otorga para que nuestra vida sea iluminada por el «Fuego sagrado de su amor».

Nos concede la Tercera Persona de la Santísima Trinidad siete grandes dones:

Sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.

Esos dones nos los regala personalmente, pero su obsequio no es para vivirlos en solitario o aislados, o para que sintamos orgullo sino para ponerlos al servicio de la comunidad y para que crezcamos por medio de ellos.

¿Cómo compartimos la sabiduría?

Con el don de la sabiduría «Dios nos permite ver con sus ojos», nos hace sabios. Nos permite discernir y comprender qué le agrada y qué no.

Por eso, queridos jóvenes, debemos pedirle día a día al Espíritu Santo que nos de su sabiduría para discernir en cómo tenemos que comportarnos con los demás, de cómo debemos tratarlos, pero también de cómo debemos visualizarnos a nosotros mismos.

¿De qué manera compartimos el entendimiento?

El don del entendimiento es la inteligencia que recibimos de lo alto. Este don nos ayuda a conocer, comprender y entender nuestra realidad desde el aprendizaje. Es decir, es nuestra capacidad de aprender.

Pero, trasciende a esto. Este don nos ayuda a comprender las verdades de nuestra fe y la Palabra de Dios

En la vida comunitaria estamos llamados a aprender para enseñar. No podemos quedarnos con lo que sabemos, necesitamos compartir nuestros conocimientos. Pero no con prepotencia u orgullo sino desde el amor y la humildad.

¿Cómo encendemos el Fuego del Espíritu a través del Consejo?

El don de consejo es un camino de doble vía. El Espíritu Santo aconseja nuestra consciencia para que podamos discernir entre el bien y el mal y nosotros, a través de esa gracia podemos ayudar a los demás a decidir acertadamente. ¿Cómo llegamos a ser auténticos poseedores de este don? ¡Orando!

Fortalecidos en comunidad

El don de la fortaleza es esa gracia que nos da el Espíritu Santo para que seamos valientes. Es la gracia que nos ayuda a tener coraje y vencer las dificultades de la vida.

No es arrogancia, es gracia que emana del amor de Dios. Pero, para vivirlo adecuadamente tenemos que pedirle a Dios que derrame en nuestros corazones la virtud de la humildad. Pues fortaleza sin humildad se vuelve prepotencia y terminamos maltratando a los demás.

¿Qué es el don de ciencia y cómo lo podemos compartir?

Este don de Dios es el conocimiento que adquirimos de las cosas creadas por Dios y puestas a nuestra realización como individuos y como comunidad.

Esto incluye a las nuevas tecnologías. Por medio de ellas podemos encender el «Fuego del Espíritu» en muchas almas. Si sabemos usar nuestras redes sociales para nuestro crecimiento y el crecimiento de los demás seremos imparables.

¿Por qué pedir el don de la piedad nos ayuda a vivir en comunidad?

Chicos, pidamos el don de la piedad, ¿por qué? Porque cuando tenemos ese don se mueve en nuestros corazones el amor de Dios y somos capaces de ser misericordiosos.

La piedad es la gracia que nos impulsa a vivir en sinodalidad. Es, además, la fortaleza que nos ayuda a ser bondadosos con los más necesitamos.

¿Qué significa el temor de Dios y por qué es necesario compartirlo en comunidad?

El don del temor de Dios es ese hermoso regalo que el Señor nos hace de cuidar ofenderle. Cuando amamos algo de corazón lo tratamos con el respeto que merece. Eso significa este don: Amar, cuidar y respetar nuestra relación con Dios.

Chicos, ustedes son jóvenes de fe. Que han sido llamados por Dios a vivir la esperanza. ¡Enciendan ese fuego! ¡Hagan arder ese amor de Dios en cada rincón de Licey!



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