PARROQUIA
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, LICEY AL MEDIO
Comisión
Parroquial de Pastoral Juvenil, Jóvenes Llamas de Esperanza
Valor del Mes: Amor
abnegado
Lema del Mes: «Este
es mi cuerpo que se entrega por ustedes» (Lc 22, 19)
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| La vida espiritual ayuda a crecer; tanto a nivel personal como comunitario |
Objetivo: Fomentar en los jóvenes el desarrollo del hábito de la oración para que profundicen su amistad con Dios.
Preámbulo
Queridos jóvenes, la oración es un hábito del corazón. Se desarrolla de a poquito. Es como un sendero que se va recorriendo paso a paso, para llegar a un lugar de sosiego y paz.
Hoy vamos a conocer a profundidad ese impulso del interior que nos relaciona con nuestro Creador.
Oración inicial
Sagrado Corazón de Jesús, fuente de amor y esperanza, venimos ante ti con disposición de corazón para agradecerte por todo tu amor.
Te suplicamos en este día que nos concedas la gracia de crecer en la fe, para convertirnos en jóvenes de oración dispuestos a fomentar nuestra vida espiritual y así afianzar los lazos de amistad contigo.
Danos hoy un corazón como el tuyo, capaz de ser compasivo y misericordioso y dispuesto a cumplir la voluntad del Padre Celestial.
Amén
Introducción
Enseña —de manera magistral y hermosa— el Catecismo de la Iglesia Católica que «la oración es una relación viviente y personal con Dios vivo y verdadero» (CCE, 2558).
En el tema de hoy vamos a abordar la vida de oración, entendiéndola como lo que es: «un don de Dios». No centrándonos en teorizar, sino en adentrarnos al encuentro con nuestro Señor.
Mientras
tanto escuchamos la siguiente canción:
Preguntas para la reflexión
¿Qué es para ti la oración?
¿Qué entiendes de la frase de Santa Teresita de Lisieux: «Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, ¿un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como en la alegría»?
¿Desde dónde nace tu oración, de un corazón humilde o desde un corazón cargado de orgullo y autosuficiencia?
¿Qué te impide a ti profundizar tu vida de oración?
Actividad práctica
Meditemos, oremos, dialoguemos
Divididos en grupos de tres (según la cantidad de los participantes) los jóvenes, se sentarán juntos a orar y meditar en un numeral del Catecismo de la Iglesia Católica.
Luego de meditar el fragmento, van a orar a partir del contenido y luego de orarlo van a dialogar entre ellos.
Tomaremos dos numerales 2559 sobre la oración como don de Dios y el 2565, la oración como comunión:
2559: «La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes» (San Juan Damasceno]). ¿Desde dónde hablamos cuando oramos? ¿Desde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde «lo más profundo» (Sal 130, 1) de un corazón humilde y contrito? El que se humilla es ensalzado (cf. Lc 18, 9-14). La humildad es la base de la oración. «Nosotros no sabemos pedir como conviene» (Rm 8, 26). La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración: el hombre es un mendigo de Dios.
2565: La oración es la relación viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo. La gracia del Reino es “la unión de la Santísima Trinidad toda entera con el espíritu todo entero” (San Gregorio Nacianceno, Oratio 16, 9). Así, la vida de oración es estar habitualmente en presencia de Dios, tres veces Santo, y en comunión con Él. Esta comunión de vida es posible siempre porque, mediante el Bautismo, nos hemos convertido en un mismo ser con Cristo (cf. Rm 6, 5). La oración es cristiana en tanto en cuanto es comunión con Cristo y se extiende por la Iglesia que es su Cuerpo. Sus dimensiones son las del Amor de Cristo (cf. Ef 3, 18-21).
Al finalizar el dialogo, en plenario, dirán una palabra o frase que se les quedó en el corazón.
Nota: Durante el tema se pueden colocar música instrumental para preparar el momento de oración.
Recapitulemos
La oración es un hábito del corazón que debemos fortalecer todos los días para poder vivir a profundidad nuestra relación de amistad con Dios.
Es un impulso del corazón que nos llena de paz, alegría y esperanza. Es una elevación del alma que nos hace crecer cada día en la fe, pues nos permite conocer mejor a Dios y construye nuestra comunión con él.
Oración final
Los
integrantes de la comunidad se dirigen al Santísimo y de manera espontanea
elevan sus oraciones al Señor. En caso de que en la capilla esté cerrado pueden
hacer la oración en el lugar en que se encuentran reunidos o aproximarse al lugar
donde se encuentra el sagrario en la capilla.

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