PARROQUIA SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, LICEY AL MEDIO
Comisión Parroquial de Pastoral Juvenil, Jóvenes Llamas de Esperanza
Valor
del mes: Effetá
Lema del mes: «Y levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: “Effetá” que significa “ábrete”» (Mc 7, 34)

Para crecer en la fe debemos interiorizar la Palabra de Dios
Objetivo: Presentar a los miembros de las comunidades que integran la Comisión Parroquial de Pastoral Juvenil los elementos básicos de las Sagradas Escrituras.
Preámbulo
La Biblia es —según enseña la Constitución Dogmática Dei Verbum, del Concilio Vaticano II— «la palabra de Dios expresada en lenguas humanas» (DV 13).
Durante
el mes de septiembre, la Iglesia celebra con alegría el mes de la Biblia.
Hoy, a la luz del Magisterio de la Iglesia, nos introduciremos en este fascinante tema. Pero antes, oremos.
Oración inicial
Salmo
119 (118) 1-3. 7-16
La felicidad de los que cumplen la Ley del Señor
Dichosos los que van por un camino intachable,
los
que siguen la ley del Señor,
Felices
los que cumplen sus prescripciones
y lo
buscan de todo corazón,
los
que van por sus caminos,
sin hacer ningún mal.
Te
alabaré con un corazón recto,
cuando aprenda tus justas decisiones.
Quiero
cumplir fielmente tus preceptos:
no me abandones del todo.
¿Cómo
un joven llevará una vida honesta?
Cumpliendo tus palabras.
Yo
te busco de todo corazón:
no permitas que me aparte de tus mandamientos.
Conservo
tu palabra en mi corazón,
para no pecar contra ti.
Tú
eres bendito, Señor:
enséñame tus preceptos.
Yo
proclamo con mis labios
todos los juicios de tu boca.
Me
alegro de cumplir tus prescripciones,
más que de todas las riquezas.
Meditaré tus leyes
y tendré en cuenta tus caminos.
Mi
alegría está en tus preceptos:
no me olvidaré de tu palabra.
Gloria al Padre…
Escuchemos
la siguiente canción
Introducción
La palabra de Dios es viva y eficaz (hebreos 4, 12) y es en esa Palabra que es vida, que la «Iglesia encuentra sin cesar su aliento y su fuerza» (Catecismo de la Iglesia Católica 104).
En esta guía básica sobre las Sagradas Escrituras, nos sumergiremos en lo que nos enseña la Iglesia sobre la verdad revelada en la Palabra de Dios, conoceremos qué es la Biblia y aprenderemos juntos, como comunidad de fe que camina unida, «las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en las Sagrada Escritura» (DV, 11)
Preguntas de reflexión
¿Qué sabes sobre la Biblia?
¿Por qué en la Biblia hay dos partes?
Para
ti, ¿por qué es importante estudiar la Palabra de Dios?
Guía básica sobre la Biblia
1. ¿Quién es el autor de las Sagradas Escrituras?
El Catecismo de la Iglesia Católica en su numeral 105 lo dice clarito: «Dios es el autor de la Sagrada Escritura. «Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo».
¿Las escribió directamente? No. «Dios ha inspirado a los autores humanos de los libros sagrados» (CEC, 106). Enseña el citado numeral, basándose en lo que instruye la Constitución sobre la Divina Revelación Dei Verbum, en su numeral 11 que: «En la composición de los libros sagrados, Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería».
2. ¿Por qué es importante la Biblia?
Es importante porque «En la sagrada Escritura, Dios habla al hombre a la manera de los hombres. Por tanto, para interpretar bien la Escritura, es preciso estar atento a lo que los autores humanos quisieron verdaderamente afirmar y a lo que Dios quiso manifestarnos mediante sus palabras» (CEC 109).
3. ¿Cuál es el sentido de las Sagradas Escrituras?
Las Sagradas Escrituras tiene dos sentidos: el sentido literal (lo que dice textualmente) y el sentido espiritual (lo que busca proyectar a nivel de fe y de moral) (cf. CEC, 115).
4. ¿Cómo está compuesta la Biblia?
Basada en la Tradición apostólica, la Iglesia —Cuerpo de Cristo que hace presente el Reino de Dios en el mundo—, la Biblia está constituido por una lista integral llamada «canon de las Escrituras». Este canon está compuesto por el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.
En la Biblia Católica, partiendo del Magisterio de la Iglesia consta de 73 libros, 46 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento.
5. ¿Qué documentos establecieron el canon bíblico?
Antes de proseguir con esta guía básica es necesario aclarar que la Biblia es un conjunto de libros que se escribieron dentro de un periodo estimado de 1,500 años.
La Iglesia, como parte de su rol de atar y desatar, dada a Pedro (Mt 16-18) y luego a los demás apóstoles (Mt 18, 18), tiene la autoridad de parte del mismo Jesús de establecer qué libros componen o deben componer el canon de la escritura.
Dicho esto, podemos avanzar. El Canon de las Escrituras de la Biblia Católica se sustenta, esencialmente en la Lista Damasina o decreto de Dámaso, promulgado por el papa san Dámaso I en el año 382, durante el concilio de Roma.
Posterior a esta instrucción de San Dámaso, hubo una revisión durante el Concilio de Florencia de 1442 y durante el Concilio de Trento de 1546. (cf. CEC, 120).
6. Entonces, ¿cómo está compuesto el canon de las Escrituras?
Retomando lo que hemos dicho del canon, la Biblia Católica contiene 73 libros. A saber:
Para el Antiguo Testamento:
Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, los dos libros de Samuel, los dos libros de los Reyes, los dos libros de las Crónicas, Esdras y Nehemías, Tobías, Judit, Ester, los dos libros de los Macabeos, Job, los Salmos, los Proverbios, el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, la Sabiduría, el Eclesiástico, Isaías, Jeremías, las Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías;
Para
el Nuevo Testamento:
los Evangelios de Mateo, de Marcos, de Lucas y de Juan, los Hechos de los Apóstoles, las cartas de Pablo a los Romanos, la primera y segunda a los Corintios, a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, la primera y la segunda a los Tesalonicenses, la primera y la segunda a Timoteo, a Tito, a Filemón, la carta a los Hebreos, la carta de Santiago, la primera y la segunda de Pedro, las tres cartas de Juan, la carta de Judas y el Apocalipsis para el Nuevo Testamento. (CEC, 120)
7. ¿Por qué la Biblia se divide en dos partes?
Las Sagradas Escrituras se dividen en Antiguo y Nuevo Testamento porque el Antiguo Testamento narra la historia de la Salvación antes de la Encarnación de Jesús, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.
Mientras que el Nuevo Testamento cuentan «la verdad definitiva de la Revelación divina» (CEC, 124), que cuentan la Encarnación de Cristo y el surgimiento de la Iglesia.
8. ¿Por qué es importante para la vida de la Iglesia la Biblia?
La Biblia es «el alma de la sagrada de toda la enseñanza de la Iglesia» (cf. CEC, 131), por tal motivo, todo lo que enseña y la manera en que lo enseña, es el fundamento la doctrina eclesial.
Actividad práctica
Apliquemos lo aprendido
Realizaremos un debate.
A. Se formarán dos equipos. A cada uno se le asignará un capitán y un moderador.
B. Se rifará con una moneda cada turno.
C. Se colocará en un recipiente tres indicadores:
·
Mencionar un libro de la Biblia
·
Leer una lectura
·
Interpretar un texto
· Cada equipo tiene 30 segundos para tener su participación.
D. El equipo con más puntos gana y selecciona a un miembro del equipo contrario para que imparta el tema la semana siguiente.
Recapitulemos
Septiembre es el mes de la Biblia. Esa Palabra que Dios nos «expresa en lenguaje humano» es «viva y eficaz».
Por medio de ella conocemos la historia de nuestra salvación, realizada por Jesucristo, nuestro Salvador.
Avisos
Este sábado 12 de septiembre viviremos la sexta parada de Nuestra Ruta de la Sinodalidad con nuestra misa del mes. ¡No te la puedes perder!
Oración final
Señor Jesús, Palabra encarnada del Padre, en este día te damos las gracias por todo tu amor, bondad y misericordia.
Te agradecemos hoy que te has revelado en las Sagradas Escrituras para mostrarnos como tu amor nos rescata, nos libera y nos da esperanza.
Te pedimos hoy que nos guíes en este peregrinar y que tu santa palabra nos ilumine y nos renueve siempre.
Amén.
Fuentes:
Biblia: Salmo 119 (118)
Concilio Vaticano II: Constitución Dogmática Dei Verbum
Magisterio de la Iglesia: Catecismo de la Iglesia Católica (CEC)
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